martes, 26 de julio de 2011

 

 

 

Los hombres nacen iguales, lo único que los diferencia es su aspecto externo, el color de su piel.

El lugar de nacimiento, junto a los elementos a su disposición para ayudarlo en su primeros pasos serán fundamentales, constituirán su base sobre la cual edificará su modo de ser, carácter, idiosincrasia, preferencias, en una palabra: su futuro.

Analicemos cuales son dichos elementos vitales:

 

°Progenitores sanos, en el aspecto físico y estado mental.

°Situación económica que permita el desarrollo, sin obstáculos, de alimentación y salubridad.

°Cantidad de miembros en el grupo familiar.

°Contorno social, ubicación en la comunidad, participación en ella.

°Creencias religiosas o exento de ellas.

°Tipo de país: democrático, dictadura, anarquía, reinado, etc.

°Situación del país: época de tranquilidad, de crisis, en guerra, ocupado, etc.

°Panorama mundial: paz o guerra.

 

Todos estos aspectos influirán, en forma consecuente, en el individuo, en sus primeros años de vida.

Una correcta educación en la cual esté, en forma clara, definido el bien y el mal, permitirá la posibilidad de discernir frente a posibles preguntas y caminos que encuentre en la vida.

La relación entre sus progenitores, el respeto entre ellos, dejará un sello, que dificilmente se borrará de su mente.

El trato recibido de sus padres, que le permita afianzar su seguridad, ejercer la libertad de expresión, ayudará, sin duda, a fortalecer su espíritu de iniciativa, amor propio y capacidad para afrontar todo lo que se interponga a su paso.

La irremediable acción  de la sociedad, influirá, sin miramientos, en su comportamiento, decisiones y caminos elegidos, tanto en el orden personal, de trabajo o social. No descartar que, inclusive en el campo sentimental, dicha influencia ocupará un lugar nada descartable.

No es de asombrar, y fácil de comprobar, la diferencia entre los hombres. Cientos de pequeños, pero significativos detalles, hacen esa falta de igualdad.

Sus moléculas son idénticas, todos sus órganos similares, provistos del mismo mecanismo. No obstante es lógico entender sus distintas formas de actuar, reaccionar, pensar, discernir, comprender, y por lo tanto vivir o subsistir.

Es más, ante situaciones semejantes, el hombre, a causa de su preparación, llegará a tomar resoluciones que podrán llegar a contradecir la de sus pares. Eventos extremos llevarían a proceder en forma tal que afectarían a su propia especie. Estados de alteración límite, producidos por influencias de índole doctrinaria, religiosa o fundamentalista, conducirían a resultados totalmente perniciosos, desde un punto de vista generalizado.

El cerebro humano es una masa capaz de absorber infinita información, archivarla, y llegado el momento, ubicarla, analizarla y utilizarla en la manera deseada. Por lo tanto, toda fuerza externa, dotada de los elementos claves para poder llegar a inducirla, tendrán la capacidad de influir sobre él, inclusive en contra posición del carácter primario de éste.

El grado de inteligencia humana se comprueba comparando decisiones y reacciones,  desenvolvimiento y capacidad intelectual.

No existen dos personas iguales, sus genes no son similares, su cara los diferencia, el tono de voz difiere.

La igualdad entre los hombres es posible medirla por una única vara factible y fiable, la que facilita una relación sana basada en la verdad y la comprensión.

 

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 beto brom

 

 

 

 


Publicado por Abunayelma @ 16:00
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